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Nacemos y alguien nos recibe

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Autor: M. Mercè Conangla / Jaume Soler

Nacemos y alguien nos recibe

Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
Cicerón

En el inicio es la relación. Naces y allí está el otro, tu madre, tu padre, la partera, alguien está allí, alguien que te mira, alguien que te recibe, que te sonríe o te mira con tosquedad. Alguien está allí. Tu vida es ante alguien, o con alguien, o contra alguien, o por alguien, o para alguien, o sin alguien. Eres tú y el otro. Yo y tú.
Jaime Barylko

Nuestro punto de partida. Nuestra familia de origen no depende de nuestra libre elección. No podemos decidir quienes y cómo serán nuestros padres, si nos van a amar, a acoger, a rechazar o a ignorar, ni tampoco el entorno material, cultural y social donde creceremos. 

Padres: no elegís cómo van a ser vuestros hijos, pero sois su punto de partida. Hijos: no elegís a vuestros padres, pero son vuestro punto de partida.

En cualquier caso, solo es eso: un inicio. A partir de ahí, será nuestra responsabilidad dar sentido y contenido a nuestra vida, elegir los caminos que andamos, cómo los andamos y con quién. Un punto de partida condiciona – y a veces de forma considerable - pero no determina, forzosamente, el futuro de nadie.

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